«No te sientas mal por ser la oveja negra de la familia, no todos tienen los pantalones en su sitio como para cambiar la historia»
Los dichos retratan situaciones del día a día e imprimen consejos de la sabiduría popular. El refrán es una frase que presenta en sentido figurado una moraleja. La moraleja es la enseñanza que se extrae de una anécdota o historia. Un dicho se convierte en un refrán cuando se populariza usándose como un refrán popular. Mucho se ha hablado de refranes y dichos puertorriqueños. Al estudiar la paremiología encontramos que esos dichos forman parte del refranero de otros países, aunque no es menos cierto que nuestro jíbaro puertorriqueño los ha impregnado con el sabor del coitre y el pacholí.
Intentar definir lo que es un refrán y su origen a estas altura sería como dice el refrán «llover sobre mojado» Así que nos suscribimos a lo establecido por Wikipedia. https://es.wikipedia.org/wiki/refrán. «El refrán es una paremia tradicional de origen y uso popular –y por definición, de autoría anónima– con intención didáctica, moral o incluso filosófica. En algunos contextos puede encontrarse como sinónimo de dicho e incluso de proverbio, si bien el dicho, esencialmente oral abarca un significado más amplio, como conjunto de palabras que proponen un concepto cabal, agudo, oportuno, e incluso malicioso, o bien una ocurrencia chistosa. Por su parte, el proverbio, como el adagio y la máxima, suelen estar asociados a lo culto, lo bíblico o lo oriental. En suma, en el ámbito de la lengua castellana o idioma español, el refrán es, por antonomasia, la paremia más representativa de la sabiduría popular..
En el uso de la lengua española, el término refrán -del francés refrain, sentencia corta- ha conocido una gran difusión hasta el punto de desplazar al proverbio, idea que se asocia a una paremia culta como son los proverbios bíblicos u orientales. Así, el refrán, paremia popular o popularizada, aparece en obras de autores clásicos como Gonzalo de Berceo, el Arcipreste de Hita, Don Juan Manuel, Alfonso X el Sabio o el propio Miguel de Cervantes, que en el Quijote asegura por boca de Quijano que «los refranes son sentencias breves, sacadas de la experiencia y especulación de nuestros antiguos ancianos», y hablando con Sancho Panza le dice que «cualquiera de los que has dicho basta para dar a entender tu pensamiento» -Segunda parte, capítulo XVII-; o cuando le hace decir al cautivo que «el refrán es sentencia breve sacada de la luenga y discreta experiencia».
Sentencias breves y anónimas que según Maldonado, «señalan qué actitud conviene adoptar en cada situación, definen la razón de una determinada conducta, o extraen las consecuencias de una circunstancia, entrañando en cualquier caso un fin didáctico y aleccionador y convirtiendo la anécdota humana en tema de reflexión». No obstante, muchas frases literarias y bíblicas han pasado a formar parte del refranero popular. La mayoría de los refranes son observaciones acuñadas por la experiencia colectiva a lo largo del tiempo, con temas que van desde la meteorología hasta el destino invariable y fatalista de existencia. Constituyen el bagaje cultural del pueblo en tiempos en los que la tradición oral pasaba la sabiduría popular de una generación a otra.
Su estructura suele ser pareada y recurren tanto a la prosa y verso como a figuras literarias -antítesis, elipsis o paralelismo- para facilitar su perpetuación oral.
La etimología de refrán delata su origen en el contexto de la lírica provenzal, como parte de la letra de canciones y poemas, cantados o recitados. Así lo describen ya en el Medioevo los términos «refrain» -francés- y refranh -provenzal- como «parte del poema que se repite en cada estrofa -en piezas de desarrollo popular como los «rondeau, virelai, ballade, chant royal», etc.-. Estando sin embargo ausente en las formas más cortesanas -como el «grand chant courtois»-. Cuando el refrain «cambia en cada estrofa», puede relacionarse con estructuras líricas más primitivas como por ejemplo la jarcha mozárabe». En el uso actual de la lengua española ha quedado redefinido con la palabra ‘estribillo’.
La primera colección conocida de refranes se atribuye a don Íñigo López de Mendoza, marqués de Santillana, bajo el título de Refranes que dizen las viejas tras el fuego. El racionero de la Catedral de Toledo Blasco de Garay escribió después dos Cartas en refranes -Toledo, 1541- que carecen del propósito exhaustivo de una compilación pero pretenden ser un agradable pasatiempo cortesano. La primera era exclusivamente de refranes y la segunda de sentencias, pero en posteriores ediciones se añadieron otras dos anónimas, una de Juan Vázquez de Ayora y otra, sumamente deturpada, que provenía de un impreso sevillano. Así aparecieron junto al Processo de cartas de amores de Juan de Segura y el Diálogo de mujeres de Cristóbal de Castillejo, recortado y moralizado, por cierto, por Blasco de Garay.
Pedro de Vallés imprimió la tercera colección, Libro de refranes copilados por el orden del A. B. C… en el que se contienen Quatro mil y trezientos refranes. El más copioso que hasta oy ha salido impresso -Zaragoza: Juana Millán, viuda de Diego Hernández, a costa de Miguel Çapilla, 1549-, que es la primera importante cuantitativamente hablando. Después vinieron tres cuyo carácter era profundamente humanístico. La cuarta fue realizada por Hernán Núñez, catedrático de Salamanca, titulada Refranes o proverbios en romance -Salamanca, Juan de Canova, 1555-, con un prólogo de León de Castro. El sevillano Juan de Mal Lara, discípulo de ambos, publicó otra, La Philosophia vulgar, Sevilla, Hernando Díaz, 1568. Por otra parte, Sebastián de Horozco, quien también estudió en Salamanca, escribió una Recopilación de refranes y adagios, que consta de 8.311 ordenados alfabéticamente, pero cuyo manuscrito ha perdurado incompleto, falto de aquellos que debían reunirse en las letras A, B, C y D. Lo que queda fue impreso en 1916 con el título de Teatro universal de los proverbios. Por último, Gonzalo Correas reunió en un largo manuscrito que tituló Vocabulario de refranes y frases proverbiales que no llegó a ser impreso hasta siglos más tarde, e incorpora casi por completo la obra de Vallés. Ya en el siglo XVII publicaron otros refraneros eruditos como Juan Sorapán de Rieros y Jerónimo Martín Caro y Cejudo, entre otros.
De entre la larga lista de recopilaciones posteriores, pueden mencionarse, por ejemplo –y a título orientativo– las de Luis Martínez Kleiser -Refranero general ideológico español de 1953-, el Refranero agrícola español de Nieves de Hoyos o el Diccionario de refranes comentado de Regino Etxabe, de 2012.
Utilizamos los refranes constantemente pero nunca nos preguntamos por qué ni de dónde vienen. Pasan de generación a generación y no caducan nunca. Los refranes están presentes en el ADN del vocabulario español y de cada lengua que existe en este planeta y expresan de manera metafórica algunos principios y sabidurías que se han ido aprendiendo a lo largo de los años.
veces una imagen vale más que mil palabras, pero los refranes también. Transmiten las ideas más importantes de lecciones que has aprendido y, al ser muy elaboradas, te cuentan de manera exacta lo que quieres decir en ese momento. Con solo unas pocas palabras puedes explicar a la perfección una situación de manera fácil y sencilla para que todo el mundo lo entienda. Solo tiene un significado y no puede ser entendido de otra manera.
El origen de los refranes se remonta a la necesidad de comunicarse el uno con el otro. Cada pueblo o grupo de personas pasan a lo largo de sus vidas una serie de experiencias y en base a ellas aprender lecciones, son consejos directos sobre la sabiduría adquirida de las vivencias. Estas expresiones han ido pasando de manera oral de padre a hijo hasta nuestros días.
Existen miles de refranes y cada año surgen nuevos, pero ¿cuáles son los más utilizados? A continuación están algunos de los refranes más conocidos, ¿te suenan?
- A palabras necias, oídos sordos. Significa no hacer caso de aquel que habla sin razón, en otras palabras, me da igual lo que me digas.
- Ojos que no ven, corazón que no siente. Quiere decir que no hay que sufrir por lo que no se sabe. Se utiliza sobretodo en las relaciones amorosas.
- No dejes para mañana lo que puedes hacer hoy. ¿Cuántas veces hemos escuchado a nuestros padres decirlo para terminar los deberes? Es algo que todo sabemos pero que nunca hacemos.
- Al que madruga Dios lo ayuda. Todos hemos escuchado este refrán alguna vez, pero el sueño que tienes cuando madrugas no creo que ayude a nadie, ¿no?
- Quien ríe el último ríe mejor. El tiempo dirá quien tiene la razón y quien se equivoca. Suele darse en una discusión.
- A mal tiempo, buena cara. Sobrellevar los problemas de la vida y seguir adelante. Sin duda uno de las refranes más positivos que existen. Debería ser ley de vida.
- Mal de muchos, consuelo de tontos. Las desgracias de unas personas a menudo hacen felices a otras. Es triste pero es una realidad.
- A la tercera va la vencida. No importa si no lo consigues a la primera o a la segunda, siempre vas a tener otra oportunidad.
- De tal palo, tal astilla. ¿Quién no lo ha escuchado alguna vez? Se refiere a que nos parecemos mucho a nuestros padres, ya sea físicamente, con algún gesto o alguna expresión.
- El que no corre, vuela. Cuando hay interés, cada uno piensa en su propio beneficio y el que más rápido actúa aprovecha la oportunidad.
- Culo veo, culo quiero. Aquellas personas que quieren todo lo que ven. Basta con que alguien tenga algo para querer ponerse al mismo nivel.
- Perro ladrador, poco mordedor. Significa que las personas que amenazan no son las más peligrosas ya que solo gritan, y a la hora de la verdad no se atreven a hacer nada.
- Más vale tarde que nunca. Es preferible que hagamos algo aunque sea más tarde de lo que hayamos dicho o previsto a que no lo hagamos nunca, ya que por lo menos lo habremos hecho.
- Mala hierba nunca muere. Personifica a la hierba con la persona. Indica que las personas que suelen hacer el mal nunca se separan de nuestro entorno. Suele usarse cuando vemos a una persona después de mucho tiempo.
- Querer es poder. Aunque no siempre ocurre, si ponemos voluntad en conseguir un objetivo podremos alcanzarlo.
- En abril, aguas mil. En España precipita con frecuencia durante la primavera y sobretodo en el mes de abril, de ahí el refrán.
- En boca cerrada no entran moscas. A veces hablamos de más y nos pasamos de ‘listo’, por lo que es recomendable que antes de hablar pensemos y observemos.
- No hay mal que por bien no venga. Es una contrariedad ya que de algo malo podremos extraer algo bueno y tener resultados favorables. Uno de los refranes más optimistas sin duda.
NOTA DEL AUTOR: Vuelvo a recalcar: Lo que nadie puede negar es que nuestro jíbaro ha hecho adaptaciones de los refranes que más usa y son estos los que algunos llaman «Refranes puertorriqueños» Aquí publicamos la versión original y dejamos a tu discreción hacer las comparaciones.






