Favor hecho a muchos, no lo agradece ninguno significa que cuando le haces un favor o un beneficio a un grupo grande de personas, es muy probable que ninguna de ellas se sienta individualmente responsable de agradecerte.
La razón de esto es la difusión de la responsabilidad. Cada persona del grupo asume que otra persona se encargará de mostrar gratitud, y al final, nadie lo hace. El refrán subraya que la gratitud tiende a ser un sentimiento más personal y directo. Cuando el favor se reparte entre muchos, el sentido de obligación individual se diluye.
La falta de gratitud la encontramos también en las Sagradas Escituras en el episodio en la vida de Jesús donde diez personas con lepra son sanadas, pero solo una regresa para agradecer. Esta persona era un samaritano, mientras que los otros nueve, que eran judíos, no regresaron. El relato enfatiza la importancia de la gratitud.






